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¿Tus Canciones No Conectan? Es Posible Que Sea Por Esto

CANCIONES NO FUNCIONAN

Es lunes; como cada día, me levanto a la hora que indica mi despertador (una app), miro el móvil y hago un rastreo por Facebook, Instagram y Whatsapp.

Me meto en la ducha y pongo la radio, de vez en cuando escucho cosas divertidas en los “mornings  shows” aunque cuando llegan los minutos de publicidad opto por activar Youtube en mi Ipad y escuchar listas o sesiones que me pongan las pilas desde primeras horas del día.

¿Sabes? Al ir para el instituto escucho listas de Spotify; algunas creadas por mí y otras por amigos que me recomiendan canciones interesantes.

En mis listas, integro canciones de diferentes artistas; me gusta la diversidad ya que lo que me interesan son las canciones en sí.

Es raro el día que no elimine una canción de mi lista e incluya a otras. Algunas las “quemo” con rapidez y hasta llegan a producirme rechazo.

Y no sé si te sucede a ti cuando escuchas canciones de hace dos años, que te parecen obsoletas. No sé como me pudo gustar…

A veces, Spotify me recomienda canciones similares y descubro piezas interesantes.

En otras ocasiones, las pillo cuando estamos en pandilla.

No paro de escuchar música, de descubrir y de cambiar de estilos. Creo que soy un perfecto infiel musical…

¿He dicho cambiar de estilos?. Pues si, lo que me gustaba hace 2 meses, ahora me parece obsoleto porque está en todos los lados…

Tras salir del instituto, voy a correr para mantenerme en forma y llevo a mi música conmigo. Tengo listas especializadas para cada momento.

Más tarde, mi padre me lleva al cumpleaños de mi amigo Robert y en el coche, escuchando una cadena de radio, programan algunas de las canciones que tengo en mis listas de Spotify.

Cuando pasan unos días, esas canciones que escuché mientras mi padre me llevaba al cumple, terminan afianzándose en mi día a día. Me gustan más…

Llega la noche, hora de cenar con la familia.

Los telediarios me producen rechazo, siempre lo mismo…violencia, guerras y robos politizados…. por lo que trato de ver videos en Youtube con los casos puestos para no molestar.

Esos videos son en gran parte musicales. En ese momento, Youtube, me recomienda una serie de videos en la barra de la derecha y hago click en alguno de ellos.

Hago un rastreo rápido y lo primero que me llame la atención es hacia donde iré.

Buff, vaya fiasco!!!. No me mola. Abandono la escucha en el segundo 5 porque me parece más de los mismo.

Me voy a la cama…

Antes de dormir, abro Whastapp y me pongo al día con los amigos. Miro mis redes sociales y de paso curioseo por algunas cuentas que me suscitan interés.

Guau, una amiga acaba de subir un cover chulísimo de una canción que desconocía. Voy a Youtube para descubrir su artista real y la integro en mi lista.

Los ojos se me caen pero aun puedo aguantar algunos minutos más…bueno…me quedé sin batería..

Esta es la vida de un consumidor caliente de música en la actualidad.

La vida de un/a joven (de unos 15 años) que adopta a la música en su modelo de vida compartiendo muchos de sus momentos rutinarios, experiencias, crisis personales, etc..

Es la generación del “multi consumo musical”.

Y sí, se puede decir que la música está en todas partes tanto en cuanto poseemos más de 40 millones de canciones en el interior de nuestro bolsillo pero ….. ¿qué está pasando con el consumidor?.

Si cuando lances un producto musical no piensas en el consumidor, mal asunto

Las plataformas de consumo musical por streaming como Spotify o Apple Music reúnen a más de 45 millones de suscriptores en el mundo, es decir, personas que pagan una mensualidad para acceder a todo el catálogo musical.

El 82% de las usuarios de Youtube, acceden para escuchar música. El 93% con edad comprendida entre los 16 y 24 años, lo hacen realizando actividades paralelas.

Comenzamos a oír música muy joven, demasiado joven.

Hoy es algo normal ver a un niño con 4 años como domina el iPad encontrando sus objetivos en base a las últimas búsquedas y a las recomendaciones algorítmicas basadas en la huella digital.

Esto significa que ese niño, con 10 años habrá consumido tanta música como un joven de 30 años de la pasada generación.

Quiero que sepas que el consumidor musical hoy nada tiene que ver con el de hace 10 años y nada tendrá que ver con el de dentro de 5.

Estamos tan desbordados de contenidos musicales, que conseguir llamar su atención se convierte en objetivo inalcanzable para muchos porque hoy, no debes luchar por ser mejor que tus competidores sino por tratar de encontrar la fórmula para poner un pie en la exclusiva mente del fan.

El espacio es limitado y las propuestas ilimitadas por lo que tengo claro que se necesita algo más que música en un planteamiento para lograr ser adoptado en la cultura de un fan musical: entenderles.

Otro aspecto que ha cambiado es el tiempo de permanencia de una canción en la vida de las personas.

Ahora, cuando consigues “atrapar” la atención del fan; cuando consigues ser protagonista de una de sus listas prioritarias de Spotify; llega otro artista que termina sacándote de esas prioridades del fan.

Este panorama que aparentemente puede ser desolador para un artista es justo lo contrario; es oportunidad.

Gracias a este nivel de exigencia del consumidor, vas a tener oportunidad de crear un producto memorable.

Vas a auto exigir mucho más en todos los sentidos.

Vas a tener oportunidad de crear contenidos a veces disruptivos para que a través de soportes digitales como Facebook, Instagram o Youtube, puedas llegar a conectar con nuevas audiencias.

Estamos todos muy “ocupados” y “distraídos” pero cuando algo es diferente, paramos y hacemos click.

Hay oportunidad para todo el mundo; si vas a través de una compañía multinacional, la velocidad de crecimiento podrá ser mayor y si lo haces desde la independencia, todo será más lento pero las satisfacciones por los resultados y avances que vayas cosechando será mayor.

Cualquier camino es bueno si se trabaja con el objetivo marcado de crear un producto que roce la excelencia. Para ello se necesita básicamente talento y eso no se compra….se cultiva.

Te animo a reflexionar sobre si los escasos resultados que obtienes en base al esfuerzo realizado es por salir con un producto que no cumple con el nivel mínimo exigible.

Y te dejo con una frase de Tim Duncan, jugador de baloncesto:

“Bueno, mejor, el mejor. Nunca descanses hasta que tu bueno sea mejor y tu mejor sea  el mejor ”

[Mientras escribía este post, escuché esta lista de Spotify]